martes, 19 de abril de 2016

El equilibrio de Andy

A los 20 años mi vida era un completo desastre. A esa edad parecía que no conocía los límites, drogas, alcohol, vida nocturna, mujeres, depresiones, alcohol, alcohol. El socialismo del siglo XXI con un barril de petróleo a 140$ era hermoso: todo era barato, accesible y me permitia con un salario basico darme esta vida. No me quiero imaginar si a esa edad hubiera poseído fama y dinero. Hoy con 28 años(sigo siendo un desastre) he sentado un poco la cabeza, pero no del todo, creo que me falta el equilibrio(o desastre)que causa una mujer y una familia en la vida de un hombre.

Tal parece que este equilibrio si lo encontró el futbolista Andy Carroll, pero sin antes pasar por ese camimo bochornoso del desequilibrio emocional. Desde muy joven cargo bajo sus hombros el peso de ser el jugador inglés más prometedor y posteriormente el más caro de la Premier League. Dentro del campo Andy es un futbolista profesional, responsable y no tiene más de tres expulsiones en su carrera. Pero en Inglaterra no se puede separar tu vida futbolística de tu vida fuera de las canchas, en especial la nocturna.

Debuto en el fútbol profesional a los 17 años en un partido de Copa UEFA con el Newcastle, a lo meses fue convocado a la Sub-19 inglesa de la cual fue separado por irse de juerga con otros dos compañeros. Mientras anotab 30 goles en su primera campaña como titular y se consagraria como el goleador, fuera del campo se caía a golpes con su compañero de equipo Taylor (porque este le texteaba a su novia) y le partía la mandíbula. Esto lo dejo tres meses fuera del campo. Se cayó a coñazos con un futbolista amateur en un bar(porque según este le hecho cerveza a su novia) y meses más tarde obtuvo libertad bajo fianza por haber golpeado su novia.

Tanto era el descontrol que fue obligado a vivir con su compañero y capitán de equipo Kevin Nolan por unos meses a cambio de una fianza y su libertad. Posteriormente realizó una de sus farras más emblemáticas; en la misma estuvo 36 horas en una orgía donde se rumoreó la presencia de cocaina. 

Todo parecía perdido si a esto le sumamos las lesiones que acompañaban(y acompañan todavía) a Andy. Nuestra prometedora estrella llamado en su momento como «el futuro del fútbol inglés» o «el nuevo Alan Shearer» no era más que otro George Best, otro Paul Gascoine, pero joven y sin el éxito de estos, su fracaso en el Liverpool certificaba esto. Todo esto sucedía mientras se divorciaba. Pero así como algunas parejas pueden causar ciertas depresiones y caídas, también hay otras que nos hacen conseguir el tan apreciado equilibrio. 


Desde hace tres años tenemos a otro Andy, a pesar de las lesiones ya observamos a un Andy más centrado, su  noviazgo -futuro matrimonio- con la hermosa Billi Mucklow hizo que se acabarán las portadas bochornosas en los diarios y desde el año pasado a recuperado no solo los goles y su mejor estado de forma, sino la serenidad, la calma y la llegada de un hermoso hijo.  Podemos ver esa armonía no solo con su presente futbolistico, también en su cuenta de tuíter @AndyTCarroll y en su sonrisa. Tenemos de vuelta a Andy, el goleador. Un Carroll más maduro, menos peleon y que parece que por fin se quiere dedicar exclusivamente al futbol y a su familia. Desde esta tribuna deseamos que sigan los goles y quien sabe una sorpresiva convocatoria a la Euro de Julio. Te envidio Andy.

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